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| “Haz tu labor, no tan solo tu labor, pero un poquito más allá, ese poquito más que vale más que el resto” |
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El legado más importante que le
podemos dejar a nuestros hijos es el principio de integridad. Integridad es una palabra que se
abusa pero raramente se adopta como un principio de vida. Gente de
integridad tienen la plena confianza de que siempre serán felices con sus
logros puesto que esa integridad le dará la calidad y plenitud a la vida:
Integridad en nuestra palabra, integridad en nuestra labor. Pero la persona de integridad no
es aquella que es tan rígida que pierde el sentido del humor, que vive la
vida sin la capacidad de tolerar a los demás, sin amor al prójimo.
Integridad debe ser lo contrario del facilismo que nos lleva a hacer aquello
que sabemos no es lo correcto con la excusa de que así lo hace la mayoría.
Aquellos con la poca conciencia de hacer lo incorrecto a sabiendas, pierden
su integridad y con ello afectan a la sociedad entera. La integridad es la
semilla del logro que trae la honestidad y verdad. Si somos honestos con
nosotros mismos podemos vivir la verdad confiados que donde quiera que
vayamos nuestra palabra cuenta, podemos dormir cada noche con tranquilidad,
y se nos respeta donde quiera que vayamos. La integridad nos permite
examinarnos a nosotros mismos y poder hacer una evaluación verdadera y
completa de tal manera que podamos reconocer nuestros talentos y
habilidades. Además podemos determinar ¿Qué es lo que queremos en la
vida? Sabiendo cuales son nuestros talentos y habilidades, es fácil
determinar la manera de prestar un servicio valioso a la sociedad y así
obtener las recompensas que ofrece la vida. Pero aquellos que se preocupan
por la felicidad propia en primer lugar, la buscan en el lugar errado,
puesto que felicidad no es más que el resultado de la actividad al servicio
de los demás. Una vez que determinamos nuestra vocación, que generalmente
resulta ser de utilidad para otros, y nos empeñamos en esa labor con todo
el corazón y poder mental y físico, la felicidad nos llegará sin
buscarla. Puesto que felicidad es la búsqueda de nuestra identidad, a través
de reflexión y experiencia, la búsqueda de la labor que llena mejor
nuestra combinación única de poderes. Esa búsqueda de la verdad nuestra
es integridad. Si
ponemos nuestros talentos y habilidades a trabajar, a tornar nuestras ideas
en realidad con el pasar del tiempo, la cosecha será mucho más productiva
de lo que nos imaginabamos al comienzo de la siembra. Lamentablemente, la
mayoría de los humanos prefieren copiarse los unos a los otros, sin darse
cuenta de la singularidad de sus potencialidades. Si usamos ese tiempo para
usar esa mente que no es muy diferente en capacidad a la de la mayoría, y
comenzamos a idear, a planear, y finalmente a efectuar nuestros deseos
validaremos la ley de Servicio
y Recompensa. Esta ley es validada por todas las personas de éxito,
ellas son honestas consigo mismas, son gente de integridad. Muy por el
contrario, la gente que se creen los más "vivos" puesto que están
dispuestos a disfrazar la verdad no se dan cuenta de que las ganancias se
materializan solo en el muy corto plazo. Esta gente no ve que su beneficio
es efímero. La honestidad es una excelente
manera de conducir nuestros negocios. La honestidad debería ser la regla
principal de todo negocio, pues es la manera más segura de lograr la
riqueza. Al preguntarnos con constancia si seguimos una política de
honestidad, de veracidad, habremos plantado la semilla correcta, el fruto
vendrá a su debido tiempo. Esto se debe a que nuestra única esperanza de
éxito es la de ganar los corazones y las mentes de aquellos a quien
servimos. Para ello, es necesario servirles con integridad al ayudarles a
mejorar sus vidas. Pero si tratamos de circunvalar este principio dando de
nosotros por debajo de nuestra capacidad, retrasamos nuestro éxito, puesto
que nunca podemos recibir más de lo que corresponde a nuestra inversión.
Pero si trabajamos con dedicación, nuestras recompensas estarán muy por
encima de nuestras expectativas. Integridad significa darle a lo que hacemos nuestra alma y corazón. Esto es lo que da sentido a nuestras vidas. Al hacerlo de esta manera la gente a nuestro alrededor se dan cuenta de nuestro esfuerzo. La persona de integridad es esencial en toda esfera de trabajo. Integridad es la búsqueda de la mejor manera de hacer las cosas, de oír a los que nos rodean, y juzgar por nosotros mismos, conscientes de que toda labor siempre se puede mejorar. Esta búsqueda es lo que nos dará la cosecha abundante todos los días de nuestra vida. La alegría mayor es la que nos viene como resultado de nuestros logros. |
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::::::: Bibliografía ::::::: |
| 1.- "Reglas de oro para la vida cotidiana", Omraam Mikhaël Aïvanhov, Ed. Prosveta, Francia, 1994 |