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Las mejores soluciones no son siempre
las más caras
  
Aportación:
German Andrade, Director de Desarrollo 
Corporativo Tijuana
 


En una elección en la que votaron millones de personas, el resultado no fue determinado hasta varias semanas después. Adicionalmente, el resultado no fue determinado mediante la simple determinación de cuál candidato había obtenido la mayor cantidad de votos, sino que se tuvo que llegar hasta la Suprema Corte de Justicia para poder declarar a un ganador.

Debido a las particularidades del sistema electoral estadounidense, la elección dependía del conteo electoral realizado en el estado de Florida. Dados los sistemas utilizados en esa entidad, nunca hubo certeza sobre el resultado electoral.

Obviamente, el Congreso americano decidió resolver el problema dedicando enormes cantidades de dinero: se decidió dedicar 3,500 millones de dólares para implantar un sistema electoral computarizado para el comicio electoral del 2004.

La primera consecuencia de esta acción fue la atracción del interés de muchas compañías, algunas de las cuales no tenían ni un ápice de experiencia en sistemas electorales. Tal es el caso de la empresa Diebold, conocida más por sus cajeros automáticos (tales como los que se usan en los bancos) que por sus máquinas contadoras de votos.

Para poder participar en el concurso por el contrato para el sistema electoral, Diebold adquirió una pequeña empresa que fabricaba aparatos para conteo electoral basados en pantallas sensibles ( touch-screen ). Las máquinas ofrecidas por Diebold para ganar el concurso tienen la capacidad para imprimir un ‘recibo’ del voto registrado, más no es obligatorio que lo hagan. Este detalle ha resultado ser el tendón de Aquiles de estos aparatos, dado que tanto los operadores de las máquinas como los mismos electores intuitivamente no confían en un aparato que no les entrega un comprobante del voto.

Regresando al requerimiento de tener el nuevo sistema electoral computarizado listo para las elecciones del 2004, es interesante revisar las estadísticas ofrecidas por The Standish Group en su reporte CHAOS (disponible en el área pública de su sitio):

Para los proyectos de software, “..en promedio un 16.2% son completados a tiempo y dentro del presupuesto. Dentro de las empresas grandes, el promedio es más bajo: 9%. Y aún cuando los projectos son completados, muchos no son más que la sombra de los requerimientos especificados originalmente: los proyectos terminados por las empresas norteamericanas más grandes tiene tan solo el 42% aproximadamente de las características y funcionalidades propuestas originalmente. Las empresas pequeñas tienen un mejor desempeño: el 78.4% de sus proyectos de software serán implementados con por lo menos el 74.2% de sus características y funcionalidades propuestas.”

Con estos datos, es difícil creer que un proyecto de software iniciado por lo menos en el 2001 estará terminado con éxito en el 2004. Y, sin embargo, esto es precisamente lo que el Congreso Norteamericano compró con el dinero de los contribuyentes.

Durante las elecciones en la ciudad de Washington, D.C. en Noviembre del 2003 (a un año de las elecciones presidenciales del 2004), las máquinas Diebold presentaron varios problemas:

Algunas máquinas fallaron y tuvieron que ser reseteadas
Otras tuvieron problemas para transmitir sus resultados
Otras fallaron y tuvieron que ser removidas, durante los comicios y en clara violación de estatutos electorales, para poder ser reparadas.

Es difícil anticiparse que pasará en Noviembre del 2004, cuando el sistema electoral computarizado sea puesto a prueba en toda la nación. Optimistamente, puede esperarse que los resultados electorales sean conocidos rápidamente unas cuantas horas después de que las urnas hayan cerrado en Hawaii y que dichos resultados sean reconocidos como verídicos y confiables.

Sin embargo, lo más probable es que no sea así.

Por otro lado, es interesante contrastar el sistema electoral americano con el canadiense.

En este país, en cada urna se requiere un representante de cada partido político participante (generalmente son dos). Estos representantes reciben una pequeña compensación por parte del gobierno. Durante las elecciones, cada votante escribe en un círculo de 1 centímetro una ‘X’ para indicar el candidato de su preferencia. Al cerrarse la urna, los oficiales de la casilla, los representantes del partido y cualquier otra persona quien quiera participar, cuentan los votos hasta que todos están conformes sobre el resultado. Una vez hecho esto, se envían los resultados mediante una llamada telefónica hacia un centro electoral y posteriormente se envían los votos y demás documentación por medio del correo. En la última elección canadiense, el resultado fue revelado en 4 horas.

El presupuesto electoral del 2002-2003 para Canadá es de US $57 millones, o algo así como US $1.81 por ciudadano.

Los Estados Unidos estarán gastando cerca de US $10.00 por ciudadano en las próximas elecciones presidenciales del 2004.

Probablemente el sistema electoral mexicano no sea tan malo….