¿Has escuchado del
Síndrome de Estocolmo laboral?
El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el
que la víctima de un secuestro, o una persona detenida
contra su propia voluntad, desarrolla una relación de
complicidad con su secuestrador.
Este síndrome es utilizado principalmente en el campo de la
psicología clínica y en el estudio de comportamiento de
equipos y grupos expuestos a situaciones de plagio u
hostigamiento, en donde ha sido posible observar ese tipo de
enlace victima-victimario, y pueden leerse casos asociados
al mismo cuando se trata de rehenes, practicantes de un
culto, abuso psicológico, prisioneros de guerra, entre otros.
Por increíble que parezca,
el Síndrome de Estocolmo puede trasladarse al ámbito laboral.
El Síndrome de Estocolmo Laboral se diferencia del
clínico porque la “víctima” no ha sido forzada o sometida a
cautiverio por un tercero, entre otras expresiones asociadas
al mismo. Por el contrario, ha ingresado por su entera
voluntad y se mantiene atada a ese escenario incapaz de
concebir su vida sin las presiones, los maltratos y las
limitaciones de ese ambiente de trabajo.
El Síndrome de Estocolmo Laboral no es otra cosa que la
conducta de apego, identificación e incluso vinculación
psico-emocional del individuo o grupo a empresas cuyas
condiciones de trabajo y/o estilos gerenciales son hostiles,
inadecuadas e incluso reprochables.
¿Estable o enamorado de la empresa?
Existe una gran diferencia entre permanecer estable en
el empleo y presentar el síndrome de Estocolmo. Muchos
colaboradores permanecen porque no han encontrado una mejor
opción, algunos otros (la minoría) porque realmente les
apasiona su actividad. Sin embargo,
un tercer sector no la está pasando bien, pero no se anima a
salir de su zona de confort y entonces no sólo permanece,
sino que además se enamora del empleador.
En los estudios llevados a cabo para establecer la
existencia de colaboradores que mostraran este síndrome en
el ambiente laboral, en las empresas donde se presumía este
tipo de fenómeno, se logró constatar que en el 67% de los
casos los empleados preferían mantenerse trabajando en la
empresa independientemente que entendían que estaban siendo
maltratados de alguna manera por el estilo gerencial y las
condiciones propias del ambiente de trabajo.
Esto quiere decir que existen colaboradores que se han
identificado emocionalmente con empresas que ofrecen
condiciones inadecuadas de trabajo, maltrato psicológico (e
incluso físico) y situaciones de estrés producto de una
presión innecesaria que, estando prácticamente en un
cautiverio voluntario, prefieren mantener ese estado de
angustia y opresión que abandonar el escenario que la causa.
Entre las razones que argumentan pueden destacarse las
siguientes:
-
Como conocen al jefe
saben cómo manejar la situación
-
Hay pocas
posibilidades de encontrar otro empleo en la actualidad
-
Con el tiempo uno se
acostumbra
-
Es el estilo de la
empresa
-
No hay otras opciones
-
Mejor esto que nada
-
Me gusta lo que hago,
no la empresa
El Síndrome de Estocolmo
Laboral es un fenómeno más común de lo que parece; se
observa en personas de todo tipo y de distintos nivel de
educación, en diferentes edades y niveles de maduración, por
lo general está asociado a baja autoestima, pero su
característica más extraordinaria es la identificación con
un estilo gerencial que pone en riesgo su salud física,
mental y emocional.