Boletin
  Síndrome de Estocolmo laboral
Aportación: Alejandra Ramírez, Capital Humano, Corporativo - Tijuana
 
     

¿Has escuchado del Síndrome de Estocolmo laboral?

El Síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de un secuestro, o una persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador.

Este síndrome es utilizado principalmente en el campo de la psicología clínica y en el estudio de comportamiento de equipos y grupos expuestos a situaciones de plagio u hostigamiento, en donde ha sido posible observar ese tipo de enlace victima-victimario, y pueden leerse casos asociados al mismo cuando se trata de rehenes, practicantes de un culto, abuso psicológico, prisioneros de guerra, entre otros.

Por increíble que parezca, el Síndrome de Estocolmo puede trasladarse al ámbito laboral.

El Síndrome de Estocolmo Laboral se diferencia del clínico porque la “víctima” no ha sido forzada o sometida a cautiverio por un tercero, entre otras expresiones asociadas al mismo. Por el contrario, ha ingresado por su entera voluntad y se mantiene atada a ese escenario incapaz de concebir su vida sin las presiones, los maltratos y las limitaciones de ese ambiente de trabajo.

El Síndrome de Estocolmo Laboral no es otra cosa que la conducta de apego, identificación e incluso vinculación psico-emocional del individuo o grupo a empresas cuyas condiciones de trabajo y/o estilos gerenciales son hostiles, inadecuadas e incluso reprochables.

¿Estable o enamorado de la empresa?

Existe una gran diferencia entre permanecer estable en el empleo y presentar el síndrome de Estocolmo. Muchos colaboradores permanecen porque no han encontrado una mejor opción, algunos otros (la minoría) porque realmente les apasiona su actividad. Sin embargo, un tercer sector no la está pasando bien, pero no se anima a salir de su zona de confort y entonces no sólo permanece, sino que además se enamora del empleador.

En los estudios llevados a cabo para establecer la existencia de colaboradores que mostraran este síndrome en el ambiente laboral, en las empresas donde se presumía este tipo de fenómeno, se logró constatar que en el 67% de los casos los empleados preferían mantenerse trabajando en la empresa independientemente que entendían que estaban siendo maltratados de alguna manera por el estilo gerencial y las condiciones propias del ambiente de trabajo.

Esto quiere decir que existen colaboradores que se han identificado emocionalmente con empresas que ofrecen condiciones inadecuadas de trabajo, maltrato psicológico (e incluso físico) y situaciones de estrés producto de una presión innecesaria que, estando prácticamente en un cautiverio voluntario, prefieren mantener ese estado de angustia y opresión que abandonar el escenario que la causa.

Entre las razones que argumentan pueden destacarse las siguientes:

  • Como conocen al jefe saben cómo manejar la situación
  • Hay pocas posibilidades de encontrar otro empleo en la actualidad
  • Con el tiempo uno se acostumbra
  • Es el estilo de la empresa
  • No hay otras opciones
  • Mejor esto que nada
  • Me gusta lo que hago, no la empresa


El Síndrome de Estocolmo Laboral es un fenómeno más común de lo que parece; se observa en personas de todo tipo y de distintos nivel de educación, en diferentes edades y niveles de maduración, por lo general está asociado a baja autoestima, pero su característica más extraordinaria es la identificación con un estilo gerencial que pone en riesgo su salud física, mental y emocional.

 
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