LA CONFIANZA: comunicación de dos vías…

"no puede haber amistad sin confianza,

ni confianza sin integridad" Samuel Johnson.

Por: Francisco H. Andrade

-nada puede ser más grave que perder la confianza…hasta en sí mismo-

Para algunos autores, la última década del siglo veinte ha sido "la década del temor" y todo indica que, de no cambiar drásticamente para bien la forma como hemos iniciado el siglo veintiuno, estaremos en "la década del terror"…No se trata de sólo llamar la atención sobre los trágicos sucesos de "septiembre once" y pretender culpar a otros, sino de compartir algunas reflexiones sobre la forma tan irresponsable como todos, en mayor o menor grado, nos hemos ido desacreditando con nuestro quehacer diario…desde quienes ostentan un nombre de reconocimiento mundial ("ya no importa el made in, sino el made for") y sin sonrojarse, cada tanto tiempo y cada vez con mayor frecuencia, retiran del mercado algunos cientos de miles de sus productos por haber salido defectuosos, hasta quienes, siendo depositarios de la confianza de millones de inversionistas alrededor del mundo, cambian por "sus pistolas" los llamados Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados por sus propias prácticas de corrupción…ya no podemos decir que: a todo cargo corresponde un abono sino que habrá que averiguar qué le corresponde…

Es una realidad que muy frecuentemente pasamos por alto, el que nos necesitamos los unos a los otros, sin importar niveles socio-económicos, de educación o de cualquier otra índole: lo queramos aceptar o no y aunque físicamente estemos muy alejados, los que son compradores, usuarios o clientes para algunos, son los proveedores, maestros, directores o guías de otros, tanto en lo material, como en lo emocional y en lo espiritual…Es por esto que siempre estamos en medio de muestras de confianza: de la que nos merecen los demás y de la que merecemos de los demás… Es la confianza la que me impulsa a escoger el Banco en donde deposito mis ahorros, mi patrimonio, pero, también es la confianza del Banco hacia mí la que determina el que me acepten como cliente…Es la confianza del Banco la que determina si me otorgan un financiamiento, pero, también es la confianza mía o de mi empresa hacia el Banco la que determina el que decida plantearles mi situación financiera actual y mis proyectos y metas… No puede haber alguien más negativo para una Institución que quien, en un afán aparente de quedar bien platica o comenta sobre terceras personas: es un indiscreto…Y lo es hoy con los datos de un tercero ante mí y después con los datos míos ante un tercero…

Nos urge, como sociedad, el retomar el camino de la integridad; las dobleces o caretas nos han venido precipitando hacia un vacío tan peligroso que, en algunos casos, ya no tiene retorno. ¿Qué caso tiene el que conscientemente se tome ventaja de alguna situación dada si sabemos que a la postre se nos revertirá?...¿Por qué dejar a la eventualidad del reclamo aquello que sabemos no llena los parámetros de calidad y eficiencia que se están vendiendo?...¿No es acaso el buen nombre –producto de la confianza- lo que significa el cimiento sobre el cual construír la permanencia de la empresa?...¿De qué sirve tener los más altos índices de solvencia económica si no se es digno de crédito?...Hay que dejar de un lado la práctica de prometer y no cumplir; que sean los políticos quienes, habiendo sembrado engaños, cosechen repudio…

Y si esto es válido y urgente para la empresa, que es una comunidad de personas, también lo es para la persona, que es, o debiera ser, nuestra más importante empresa…No importa cuantos títulos académicos se tengan –no se trata de minimizar la importancia del conocimiento- sino la confianza que su tenedor merezca ante los demás, como persona y como profesional, en ese orden…No hay mayor desilusión que tratar con alguien que, habiendo asistido a la Universidad, no se le nota… Aquí pudiera aplicarse la siguiente frase cuya autoría se atribuye a Margaret Thatcher: "lo de tener poder es como lo de ser una señora. Si tienes que recordárselo a la gente, malo"…Es deber de cada quien, por una parte tener una vida íntegra –sin dobleces, hacer lo que se dice- y por otra, cuidar y hasta exigir ser tratado por los demás con integridad, en forma permanente, no en algunas ocasiones sí y en otras no o medianamente: o se es íntegro o no se es…

Son frecuentes, como parte de la apertura de los medios de comunicación, el hacer señalamientos buscando culpables del pobre desempeño del Sistema Educativo de nuestro país, sobre todo después de hacer el ridículo en alguna competencia internacional y, casi siempre, se trata de intercambios de calificativos entre partidos políticos y nunca se llega al origen del problema: la educación, los valores morales y espirituales, se maman, es decir, se reciben en la familia y se complementan en la escuela y en la empresa…Mientras tengamos a la familia en medio de una situación que fomenta su desintegración y la pérdida de sus valores, seguiremos teniendo como producto hombres y mujeres devaluados. No depende de programas gubernamentales, depende del sentido de responsabilidad con que se asuma el papel de padres, de hijos, de hermanos, de jefes, de empleados…"el ingrediente más importante de toda relación no es lo que decimos o hacemos, sino lo que somos" (Stephen R. Covey).-

En el ámbito laboral, es muy lamentable que todavía se tenga más confianza en el jefe para el que se trabaja que en sí mismo. Desde luego que es indispensable que la confianza se de entre jefe y subordinado, en otras ocasiones aquí se ha mencionado la importancia de ello para que el alto rendimiento se de, sin embargo, tal confianza debe ser producto de una relación madura por el cabal entendimiento de lo que cada uno espera del otro, con integridad, sin dobleces…Y es responsabilidad de cada quien, el cuidar celosamente los activos o atributos sobre los que descansa tal confianza: el uno para ser contratado y el otro para ser considerado como opción para contratarse…En un mercado de Recursos Humanos en el que se compite agresivamente por los talentos, es de gran valía para la empresa ser digna de confianza como alternativa de trabajo, a todos los niveles. Se debe tener conciencia del papel de la empresa en la formación de su gente: junto con la familia y la escuela, la empresa ejerce una gran influencia en la formación personal de sus colaboradores, ésta es sin lugar a dudas, la tarea de mayor trascendencia de todo aquel que tenga el privilegio de dirigir…

En este mes de febrero en que internacionalmente se celebra el Día del Amor y de la Amistad, es ocasión para que se haga un análisis personal y de determinen los pasos a dar a fin de mejorar el nivel de confianza que merecemos de los demás, empezando por los más próximos, pues de ello dependerá el grado o calidad del amor y amistad que estaremos dando y recibiendo.

¡FELIZ DIA DE SAN VALENTIN!

Para comunicarse con el autor: fhandrade@hotmail.com