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“la
diferencia entre la gente mediocre y la gente
de éxito es su percepción de y su reacción al fracaso .”
(John C. Maxwell)
“Los golpes quitan lo tarugo”… reza un muy viejo dicho popular; mi Madre
(QPD), solía decirnos en aquellos años: “aprendan en cabeza ajena” para
hacer referencia a las ventajas de aprender de los demás evitando el
sufrir en carne propia las consecuencias negativas de experiencias
similares en nuestra vida; era su forma de hacernos notar la importancia
de estar atentos a nuestro entorno social y económico… Porque nadie
puede aspirar a una vida que esté exenta de vicisitudes y problemas,
crecer siempre duele y quienes por temor, precaución o como se le quiera
llamar, prefieren no tomar riesgos para no sufrir, enfrentan el dolor de
rezagarse lo que a la postre resulta peor… es de Helen Keller la
siguiente frase: “la vida, o es
una aventura atrevida o no es nada”… Hoy quiero hacer algunas
consideraciones acerca de este tema porque como ya quedó dicho todos
tropezamos y porque no todos sabemos levantarnos para continuar con las
ventajas de lo experimentado:
Punto de partida:
todo proceso de planeación, por complejo o sencillo que sea, debe tener
como punto de partida el
diagnóstico de la situación actual que buscamos modificar con los
logros a obtener en el tiempo… los estudiosos del tema consideran que es
ésta la función directiva más delicada porque nos exige algo que no
siempre estamos dispuestos a dar:
nuestra objetiva apreciación de fuerzas y debilidades frente a los retos
que se estén enfrentando… Parece obvio que de la calidad de tales
apreciaciones estarán dependiendo los demás aspectos del proceso, por lo
que siempre resultará saludable no dejarse llevar por nuestras emociones
que en un sentido u otro afecten lo que debe ser producto de nuestros
razonamientos. Si tal objetiva serenidad siempre ha sido conveniente y
hasta necesaria, mucho más lo es en este mundo global en el que los
cambios tienen mucha mayor velocidad y trascendencia que en el pasado
reciente: los resultados obtenidos el pasado mes de julio, poco, muy
poco o nada me dicen de lo que se pueda obtener en este mes de agosto,
ya no digamos en el 2011… Los tranquilos tiempos de “planeación y
presupuestación anual”, han pasado a la historia, creo que hoy sólo
están en los gobiernos, quizá porque no están sujetos a uno de los
principios fundamentales de toda administración: la rendición de cuentas…
Seguimiento:
es cierto que todos los sueños, planes, proyectos o como se les llame,
requieren de un tiempo para su maduración, pero también lo es que cuando
no hay objetividad a la hora de confrontar la realidad de los resultados
obtenidos frente a lo planeado, se corre el alto riesgo de precipitarse
hacia caminos sin retorno y hasta a la muerte… El seguimiento
sistemático de lo que está pasando frente a lo que esperábamos que
pasara, es la valiosísima retroalimentación que nos va mostrando el cómo
nuestro “punto de partida”, para bien o para mal, se va modificando: si
para bien, tonto sería si no tenemos la flexibilidad para aprovechar las
nuevas o mayores oportunidades que ello pueda significarnos y si para
mal, peligroso sería si no cambiamos el rumbo para evitar o al menos
minimizar las consecuencias negativas con que podemos vernos afectados…
Es la oportunidad de aprender de los errores o descuidos en que
incurrimos al evaluar nuestro punto de partida y para poder ubicar
nuestras fuerzas y debilidades a la luz de las nuevas realidades,
siempre cambiantes, del entorno socioeconómico en que nos movemos: no
tener la humildad de aprender de ello y rectificar,
no parece tener justificación…
Con lo antes dicho no estoy tratando de “descubrir el agua tibia”, son
conceptos tan elementales que no se requiere haber ido a la escuela para
conocerlos, sin embargo,
una cosa es conocerlos y otra muy diferente es hacerlos parte de nuestra
vida… “está en tus manos el ser
infeliz o no. Por eso, la gente sigue echándole la responsabilidad a
otro, a veces a la mujer, a veces al marido, a veces a la familia, a
veces al condicionamiento, a la infancia, a la madre, al padre… a veces
a la sociedad, a la historia, al destino, a Dios, pero se la echan a
alguien. Cambian los nombres pero el truco es el mismo. Un hombre
realmente se vuelve un hombre cuando acepta toda la responsabilidad,
cuando se hace responsable de lo que es”
(1).
Se
trata de ser, como punto de partida que determine el saber y el hacer…
Ha transcurrido la primera mitad del 2010: ¿qué nos han enseñado las
realidades de este primer semestre frente a nuestras expectativas
personales y profesionales de nuestro punto de partida a fines del
2009?... Es vital decidir, aunque la decisión sea no hacer nada… lo que
no es correcto es ignorar nuestras realidades porque con ello se vive a
la deriva… Termino con lo siguiente: “estar
dispuesto a aprender es una actitud, una disposición mental que dice:
“No importa cuánto sé (o creo que sé), puedo aprender de esta situación”.
Esa forma de pensar puede ayudarle a transformar la adversidad en
ventaja. Puede hacer de usted un ganador incluso durante las
circunstancias más difíciles. Sydney Harris resume los elementos de una
actitud mental favorable a aprender: “Un ganador sabe cuánto le queda
por aprender aun cuando los demás piensen que es un experto. Un perdedor
quiere que los demás lo consideren un experto antes de haber aprendido
lo suficiente para saber cuán poco sabe”… La capacidad de aprender de
los errores tiene importancia no solo en el mundo de los negocios, sino
en todos los aspectos de la vida. Si usted vive para aprender, entonces
realmente aprenderá a vivir”
(2).
…Ω
Para comunicarse con el autor:
fhandrade@homail.com
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