Boletin
 

El manejo de nuestros problemas y fracasos: capitalizarlos o dejarlos pasar
Aportación: Francisco H. Andrade, Administración, Corporativo Tijuana
 
 


la diferencia entre la gente mediocre y la gente
de éxito es su percepción de y su reacción al fracaso .

(John C. Maxwell)
 

“Los golpes quitan lo tarugo”… reza un muy viejo dicho popular; mi Madre (QPD), solía decirnos en aquellos años: “aprendan en cabeza ajena” para hacer referencia a las ventajas de aprender de los demás evitando el sufrir en carne propia las consecuencias negativas de experiencias similares en nuestra vida; era su forma de hacernos notar la importancia de estar atentos a nuestro entorno social y económico… Porque nadie puede aspirar a una vida que esté exenta de vicisitudes y problemas, crecer siempre duele y quienes por temor, precaución o como se le quiera llamar, prefieren no tomar riesgos para no sufrir, enfrentan el dolor de rezagarse lo que a la postre resulta peor… es de Helen Keller la siguiente frase: “la vida, o es una aventura atrevida o no es nada”… Hoy quiero hacer algunas consideraciones acerca de este tema porque como ya quedó dicho todos tropezamos y porque no todos sabemos levantarnos para continuar con las ventajas de lo experimentado: 

Punto de partida: todo proceso de planeación, por complejo o sencillo que sea, debe tener como punto de partida el diagnóstico de la situación actual que buscamos modificar con los logros a obtener en el tiempo… los estudiosos del tema consideran que es ésta la función directiva más delicada porque nos exige algo que no siempre estamos dispuestos a dar: nuestra objetiva apreciación de fuerzas y debilidades frente a los retos que se estén enfrentando… Parece obvio que de la calidad de tales apreciaciones estarán dependiendo los demás aspectos del proceso, por lo que siempre resultará saludable no dejarse llevar por nuestras emociones que en un sentido u otro afecten lo que debe ser producto de nuestros razonamientos. Si tal objetiva serenidad siempre ha sido conveniente y hasta necesaria, mucho más lo es en este mundo global en el que los cambios tienen mucha mayor velocidad y trascendencia que en el pasado reciente: los resultados obtenidos el pasado mes de julio, poco, muy poco o nada me dicen de lo que se pueda obtener en este mes de agosto, ya no digamos en el 2011… Los tranquilos tiempos de “planeación y presupuestación anual”, han pasado a la historia, creo que hoy sólo están en los gobiernos, quizá porque no están sujetos a uno de los principios fundamentales de toda administración: la rendición de cuentas… 

Seguimiento: es cierto que todos los sueños, planes, proyectos o como se les llame, requieren de un tiempo para su maduración, pero también lo es que cuando no hay objetividad a la hora de confrontar la realidad de los resultados obtenidos frente a lo planeado, se corre el alto riesgo de precipitarse hacia caminos sin retorno y hasta a la muerte… El seguimiento sistemático de lo que está pasando frente a lo que esperábamos que pasara, es la valiosísima retroalimentación que nos va mostrando el cómo nuestro “punto de partida”, para bien o para mal, se va modificando: si para bien, tonto sería si no tenemos la flexibilidad para aprovechar las nuevas o mayores oportunidades que ello pueda significarnos y si para mal, peligroso sería si no cambiamos el rumbo para evitar o al menos minimizar las consecuencias negativas con que podemos vernos afectados… Es la oportunidad de aprender de los errores o descuidos en que incurrimos al evaluar nuestro punto de partida y para poder ubicar nuestras fuerzas y debilidades a la luz de las nuevas realidades, siempre cambiantes, del entorno socioeconómico en que nos movemos: no tener la humildad de aprender de ello y rectificar,  no parece tener justificación… 

Con lo antes dicho no estoy tratando de “descubrir el agua tibia”, son conceptos tan elementales que no se requiere haber ido a la escuela para conocerlos, sin  embargo, una cosa es conocerlos y otra muy diferente es hacerlos parte de nuestra vida… “está en tus manos el ser infeliz o no. Por eso, la gente sigue echándole la responsabilidad a otro, a veces a la mujer, a veces al marido, a veces a la familia, a veces al condicionamiento, a la infancia, a la madre, al padre… a veces a la sociedad, a la historia, al destino, a Dios, pero se la echan a alguien. Cambian los nombres pero el truco es el mismo. Un hombre realmente se vuelve un hombre cuando acepta toda la responsabilidad, cuando se hace responsable de lo que es (1).  Se trata de ser, como punto de partida que determine el saber y el hacer… 

Ha transcurrido la primera mitad del 2010: ¿qué nos han enseñado las realidades de este primer semestre frente a nuestras expectativas personales y profesionales de nuestro punto de partida a fines del 2009?... Es vital decidir, aunque la decisión sea no hacer nada… lo que no es correcto es ignorar nuestras realidades porque con ello se vive a la deriva… Termino con lo siguiente: “estar dispuesto a aprender es una actitud, una disposición mental que dice: “No importa cuánto sé (o creo que sé), puedo aprender de esta situación”. Esa forma de pensar puede ayudarle a transformar la adversidad en ventaja. Puede hacer de usted un ganador incluso durante las circunstancias más difíciles. Sydney Harris resume los elementos de una actitud mental favorable a aprender: “Un ganador sabe cuánto le queda por aprender aun cuando los demás piensen que es un experto. Un perdedor quiere que los demás lo consideren un experto antes de haber aprendido lo suficiente para saber cuán poco sabe”… La capacidad de aprender de los errores tiene importancia no solo en el mundo de los negocios, sino en todos los aspectos de la vida. Si usted vive para aprender, entonces realmente aprenderá a vivir (2).   

Para comunicarse con el autor: fhandrade@homail.com


 



Referencias:

(1) Osho  Coraje, la alegría de vivir peligrosamente”, Cap. ‘Cuando lo nuevo llama a tu puerta… ábrela’. Editorial Grijalbo.
(2) Maxwell, John C., “El lado positivo del fracaso”, Cap. ‘Haga del fracaso su mejor amigo’, Editorial Betania.

 

 
 
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